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Entorno a los 5 o 6 años suele comenzar la sustitución de los dientes de leche por los definitivos. La gran mayoría de los niños cuando llega la pérdida de su primer diente la viven con alegría. La más linda interpretación de que se están haciendo mayores. Mientras que otros niños lo viven con un sentimiento de pérdida y, aunado a ello, piensan que se ven muy feos con un hueco en la boca.

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Si el caso de tu hij@ es este último, te sugerimos hablarle con gran gran ilusión del “Ratoncito Pérez”. Puedes explicarle que su trabajo es dar una recompensa con regalitos o monedas por cada pérdida de diente. Te transcribimos “El cuento original del Ratoncito Pérez” para que llegado el momento puedas contárselo. ratonErase una vez, un pequeño ratón de ciudad llamado Pepito Pérez, que vivía con su familia en un agujerito de la pared. Vivían junto a una panadería, y por las noches él y su padre iban a recoger todo lo que encontraban para comer. Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vio un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros… Parecía que alguien se iba a instalar allí.

ratonAl día siguiente volvió y descubrió que era una clínica dental y eso le gusto mucho. A partir de entonces todos los días subía a mirar y aprendía. Luego practicaba lo aprendido con su familia. Y así el Ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Venías ratones de todas partes para que los curara. Pero empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande: No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras… Cuando el Ratoncito ya se iba a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mama. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera más rápido el grande y fuerte. El doctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. El Ratoncito Pérez pensó que podría comprarle el diente al niño, así que espero a que todos se durmieran y entró en la habitación. El niño se había quedado dormido con el diente debajo de la almohada. Al pobre ratoncito le costó mucho encontrar el diente pero al final lo logró, y lo cambio por un bonito regalo. A la mañana siguiente el niño vio el regalo y se puso contentísimo, así que se lo conto a todos sus amigos del colegio. Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes debajo de la almohada para que el ratoncito se los cambie por un regalo. Un bello cuento verdad?

Aquí te dejamos un certificado para que lo puedas imprimir:
Certificado del Ratoncito Pérez

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